Ofrece tu mano a todos, pero tu confianza a pocos. Solo aquellos dignos de tu amistad merecen los secretos de tu alma. El amigo verdadero te reprende con la verdad, aunque te duela y no te guste. El falso te miente endulzando tu oído, con solo lo que hace feliz. El verdadero amigo guarda tus secretos con discreción y el falso los ventila solo por diversión. Un verdadero amigo le toma una vida entera de esfuerzo para levantarte hasta el cielo y El falso le toma un solo un minuto de diversión para arrastrarte a la perdición.
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