viernes, 15 de abril de 2011

La debilidad no es un virtud.



El espiritu de una mujer despues de haber muerto se elevo y subio al cielo, al llegar hasta las puertas de este. Alli la recibio, San Pedro, quien despues de una cordial bienvenida. Le pregunto su nombre, al escucharlo, le hablo con pena a la mujer:

-Lo siento hija, pero no puedes entrar!

Ella asustada contesto:

-Pero porque, San Pedro, si lleve una vida recta y llena de pruebas y sufrimientos.

Este contesto:

-Hija, aun debes de seguir aprendiendo. Tu iras al purgatorio

Ella replico:

-No, no lo puedo aceptar. Es injusto!

Entonces San Pedro le hablo:

-Es verdad que tuviste una vida llena de pruebas y sufrimientos. Pero poco aprendiste de ello, tu voluntdad fue débil. Te quejaste todo el tiempo, no valoraste las bendiciones que te pusimos en el camino, y dejaste escapar muchas oportunidades por estar tan concentrada en tu propia, pena. Tenias tanta lastima de ti misma que jamas reparaste en las otras personas que sufrían tanto como tu o incluso aun mas que tu. Guardaste rencor por aquellos que hicieron maldades, no les devolviste los males con acción, pero si les deseaste mucho. Te aislaste de todos como ermitaño, compartiste poco con los demás, pues creías que todos venian para hacerte mal y no siempre fue así, le diste la espalda a mucha gente que te amaba y querían de verdad.  Incluso aquellos que te habían dado la mano en el pasado. Tu ingratitud fue injusta. Al final solo deseabas la muerte, para escapar de tu destino, no valoraste para nada la vida, no te la quitaste tu misma, pero si la llamaste bastaste veces y cuando te llego por medio de aquella enfermedad, no luchaste contra ella y te dejaste acabar, ya derrotada cediste a tu deseo de morir. Has tenido una vida inutil, pues de todas las pruebas que tuviste, nunca las viste como oportunidad de crecimiento y fortalecimiento, solo las viste como un castigo y por tu manera de ver las cosas,  las convirtió en una carga aun mas pesada a llevar. Al final renegaste de tu pruebas y no las venciste, perdiste tu fe ante ellas por tu debilidad de espiritu .  Por eso aun no es tiempo para ti, la debilidad no es una virtud, cargaste de mala gana con tu cruz.

La mujer después de haber escuchado a San pedro, sintió una honda vergüenza. Pues a pesar que era la primera vez que escuchaba esta versión de la vida que havia llebado. Comprendió que era cierto todo lo que el  había dicho y acepto los términos impuestos por el cielo para el desarrollo de su espíritu. Prometiendo a todos y a si misma que la próxima vez que lo intentara, lo haría mejor, pues deseaba con toda su alma, que dios se sintiera orgulloso de ella.  Así inicio de nuevo el camino para probarle a dios y a ella misma, su fortaleza espiritual.


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